lunes, enero 18, 2010

¿Cambia internet nuestros modos de pensar?

El sitio Edge.org –que reúne a los intelectuales, científicos y artistas más brillantes del presente preocupados por el modo en que la ciencia está cambiando nuestras vidas– organizó su pregunta anual entre sus miembros. Esta vez : ¿Cómo está cambiando Internet tu forma de pensar?

Interesante suma de columnas, publicadas por el suplemento Radar de Página 12.

Extractos de algunas reflexiones:

Kevin Kelly: "Un océano de fragmentos".

"Con Internet mi pensamiento se ha vuelto más líquido. Es menos fijo, como lo puede ser el texto en un libro, y más fluido, como lo puede ser el texto en la Wikipedia. Mis opiniones cambian más. Mis intereses caen más y más rápido. Estoy menos interesado en la Verdad, con mayúscula, y más interesado en las verdades, en plural. Siento que lo subjetivo tiene un papel importante a la hora de montar lo objetivo a partir de varios datos.
(...)
Aquel sueño lúcido que llamamos Internet también borra las diferencias entre mis pensamientos serios y mis pensamientos más lúdicos: ya no puedo distinguir cuándo estoy trabajando y cuándo estoy jugando online.
(...)
La cultura de Internet consiguió fragmentar y condensar grandes trabajos en menores envases: los álbumes musicales son fragmentados y se venden canciones por separado; las películas se convirtieron en trailers; los diarios se transformaron en posts de Twitter. Nado felizmente en este creciente océano de fragmentos.
Y así y todo mi pensamiento es más activo, menos contemplativo. Voy por la vida mirando, buscando, preguntando, reaccionando ante la información. No espero. Actúo a partir de las ideas en lugar de pensar sobre ellas."


Nicholas Carr. ¿Qué perdemos con lo que ganamos?
"El medio sí que importa. La experiencia de leer palabras en una computadora ya sea una PC, un iPhone o en el Kindle de Amazon es muy distinta de la de leer un libro. Como tecnología, los libros focalizan nuestra atención, nos aíslan de las distracciones que llenan nuestras vidas. Una computadora conectada hace precisamente lo contrario. Está diseñada para dispersar nuestra atención. No nos protege de distracciones ambientales. Las amplifica.
El cerebro humano, dice la ciencia, se adapta rápidamente a su ambiente. Esta adaptación ocurre a nivel biológico en la manera en que nuestras neuronas se conectan entre sí. Las tecnologías con las que pensamos, que incluyen los medios que usamos para acaparar, acumular y compartir información, desempeñan un rol fundamental al moldear nuestras formas de pensar.
Mis hábitos de lectura y de pensamiento han cambiado drásticamente desde que me conecté por primera vez hace unos 15 años. Si bien soy ahora bastante ágil al navegar por los rápidos de la red, he experimentado un retroceso en mi habilidad de mantener la atención. La red carcome mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente espera ahora tomar información de la manera en que la red la distribuye: en un dinámico chorro de partículas.
Hay tantos cerebros como seres humanos. Unos encuentran en la interactividad de las pantallas conectadas el ambiente intelectual ideal para su ansiedad mental. Otros advertirán una catastrófica erosión de la habilidad humana de entablar modos de pensamiento más calmos y meditativos. Algunos nos situamos entre estos dos extremos, agradecidos por las riquezas de la red pero preocupados por los efectos a largo plazo en la cultura intelectual, colectiva e individual."


Tor Nyrrentranders. La vida es un toma y daca
"Cuanto más das, más recibís. Cuanto más compartís, más les importás. Internet se convirtió en un motor de la cooperación. La vida es compartir con otros lo que tenés. Usalo, compartilo, tomalo cuando lo necesites. Hay mucho allá afuera. En ecología, los desechos de un organismo son la comida de otro. Las plantas producen oxígeno como “basura” y los animales lo usamos para vivir. Nosotros producimos dióxido de carbono como desecho que luego es disfrutado por las plantas. Vivir es poder compartir tu basura.
Recién ahora la civilización humana comenzó a aprender que todo depende del ida y vuelta. Materia, energía, información, lazos sociales. Todos van y vienen. El problema del clima nos enseñó que lo que uno hace luego vuelve. Internet nos ayuda a pensar de la manera correcta: pasalo, dejalo ir, dejalo fluir. El pensamiento se renueva. Ahora sólo debemos cambiar nuestra forma de actuar."


Lee Smolin. De la agricultura a la caza del pensamiento.
"Internet alteró radicalmente los contextos en los que pensamos y trabajamos al requerir una disposición muy activa: uno no mira Internet, más bien busca y linkea. Con respecto al pensamiento, lo que importa en Internet no es el contenido sino la nueva actividad de ser un buscador en la tienda más grande de conocimiento e imágenes al alcance de la mano. Antes solíamos cultivar el pensamiento, ahora nos hemos convertido en cazadores-recolectores de imágenes e información. Internet hace que cada una de nuestras mentes sea un nodo en una red de otras mentes en constante evolución."


Howard Gardner. El paleolítico digital.
"Las vidas de la gente joven está mucho más fragmentada que en épocas anteriores. La multiplicidad de conexiones, redes, avatares, mensajes, quizá no les moleste pero seguramente moldea sus identidades, más fluidas y menos estables. El tiempo para la reflexión, introspección, soledad escasean. Los conceptos de privacidad y propiedad y autoría se modifican. Pero lo que más cambia es lo que por milenios significó pertenecer a una comunidad: la capacidad de contactarse con cualquier otro las 24 horas del día afectan a la idea de intimidad, la imaginación, la democracia, la acción social y ciudadana.
Para los ancianos, el mundo digital es un misterio. Para los de mediana edad, continuamos viviendo en dos mundos –el predigital y el digital– y aun podemos sentir nostalgia por épocas sin Blackberrys. Pero todas las personas que quieran entender a sus hijos o nietos deben hacer el esfuerzo de “volverse nativos” y al hacerlos, nosotros, los inmigrantes o paleolíticos digitales, tal vez podamos sentirnos tan fragmentados, inciertos sobre nuestra privacidad, tan tironeados por toda clase de comunidades, como cualquier quinceañero."


Conjunto de subnotas junto al cuerpo de la nota princial.



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